El diputado José Luis Orozco Sánchez Aldana, planteó solicitar a la SEDENA una campaña nacional de regularización y ordenamiento en la posesión de armas de fuego.

También, crear conciencia entre la población sobre el uso y la posesión de un arma de fuego de manera ilegal, tanto en la vía pública como dentro de un domicilio particular, ya que son un peligro a la integridad física y la vida de los ciudadanos.

Indicó que, de acuerdo con la PGJDF, en la Ciudad de México y su zona metropolitana se registraron 139 casos de víctimas directas de balas perdidas entre el año 2006 y principios del 2015.

Para 2014, la estadística de víctimas de una bala perdida pasó de alrededor de 15 personas anualmente a 25 en promedio, sin contar con las más de 13 mil muertes registradas tan sólo en el año 2013, cometidas directamente con un arma de fuego, a lo largo del territorio nacional.

Orozco Sánchez sostuvo que estas cifras serian todavía más alarmantes si se incluyeran los casos que no se registran. Permanecen en el anonimato y la clandestinidad y, por lo tanto, no se les da el seguimiento correspondiente por parte de la autoridad competente, en cualquiera de los estados de la República, puntualizó.

Mencionó que actualmente las leyes mexicanas son muy dúctiles y poco severas en cuanto a un ordenamiento en la posesión de armas de fuego en el país. “Esta laguna legal permite que en muchos de los casos la posesión ilegal de armas de fuego sea únicamente visible una vez consumado un delito mayor, como puede ser la lesión a un tercero o bien el homicidio por el impacto del proyectil”.

La posesión de armas en la población mexicana, ya sea para propósitos de defensa y seguridad o bien para cometer delitos es “alarmante”, consideró.

Además, añadió, esa problemática no es asunto menor, pues según fuentes internacionales expertas en la materia, al menos el 85 por ciento de las armas en México no cuenta con el registro correspondiente, es decir, 12 millones de éstos artefactos están de manera ilegal, y peor aún, circulando entre la población en manos de desconocidos y con propósitos inciertos.